Nairobi, 7 sep (EFE).- Cada dólar invertido en soluciones que abordan de manera conjunta la contaminación del aire y el cambio climático puede retornar unos 15 dólares en beneficios económicos, al mejorar los sistemas de salud y la productividad y evitar daños causados por la crisis climática, según un informe publicado este lunes por el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA).
"Durante demasiado tiempo, hemos tratado la acción climática como un coste que hay que gestionar y la contaminación del aire como una consecuencia desafortunada del desarrollo", afirmó en un comunicado Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, con sede central en Nairobi, al celebrarse este lunes el Día Internacional del Aire Limpio.
El informe -titulado "Activos Ocultos: argumentos económicos y sanitarios a favor de la acción por el clima y el aire limpio"- demuestra "lo contrario", según Andersen.
"El aire limpio es un motor clave del desarrollo, la salud, la seguridad alimentaria y energética y la estabilidad climática. Un activo en el que debemos invertir", subrayó.
El documento, en el que colabora la Coalición por el Clima y el Aire Limpio (CCAC), reúne 25 acciones que abordan de manera conjunta los dos desafíos y que, de aplicarse, podrían aportar beneficios económicos equivalentes al 2,8 del producto interior bruto (PIB) global para 2035; el 4,5 % en 2050; y el 11,4 % en 2100.
En América Latina y el Caribe, por ejemplo, los retornos en beneficios económicos por cada dólar invertido serían de 9 dólares, mientras las 25 soluciones propuestas pueden evitar daños por valor del 1,5 % del PIB regional para 2035, el 2,5 % para 2050 y el 8,5 % para 2100.
En Europa, décadas de control de la contaminación atmosférica han aprovechado ya gran parte de los beneficios disponibles y los daños climáticos son menores en latitudes más altas, mientras quedan menos medidas pendientes de bajo costo.
Así, el beneficio sería de 3 dólares por cada uno invertido en la región que incluye la Unión Europea (UE), el Reino Unido y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA).
Cada año de retraso en la adopción de estas medidas, señaló el PNUMA, supondría una pérdida anual de 1,5 billones de dólares -el 0,5 % del PIB global- en beneficios de mercado y otros ámbitos.
Las propuestas combinan "medidas de descarbonización a largo plazo" y otras dirigidas contra "supercontaminantes", como el metano, el carbono negro o los hidrofluorocarbonos (HFC).
Además, abarcan seis sectores: energía y combustibles fósiles, industria, transporte, agricultura y sistemas alimentarios, cocina y calefacción domésticas y gestión de residuos.
Incluyen el uso de energías renovables y la eficiencia energética, el aumento de soluciones limpias para la calefacción y la cocina, normas más estrictas sobre emisiones y eficiencia de los automóviles, vehículos eléctricos y combustibles marítimos con bajo contenido en azufre o la utilización más eficiente de los fertilizantes.
Sobre el coste de estas medidas, el PNUMA alertó que se podría financiar su implementación más de tres veces solo con el gasto actual público de los gobiernos en subvenciones para los combustibles fósiles, que representa un 2,18 % del PIB global anual.
"Una relación coste-beneficio de 15 a 1 atraería capital de manera inmediata en casi cualquier otro sector", apuntó Elliott Harris, copresidente y economista jefe del informe.
Según Harris, "la única razón por la que aún no ha sucedido así en el caso de la acción integrada para el clima y el aire limpio es que los beneficios se reparten entre los sistemas sanitarios, la productividad y los daños climáticos evitados, en lugar de concentrarse en un único balance".
Esto incluye "beneficios de mercado cuantificables", como un menor gasto sanitario, una mayor productividad laboral y la prevención de daños físicos, pero también "el valor monetario de un número más bajo de muertes prematuras y de vidas más saludables".
Así, en 2025, la contaminación del aire causada por el ser humano en espacios exteriores se asoció a 6,4 millones de muertes prematuras y contribuyó a 5,5 millones de nuevos casos de asma infantil, dos nuevos millones de demencia y millones de ataques al corazón, enfermedades pulmonares, diabetes, ictus y cáncer de pulmón.
Además, la contaminación del aire en los hogares se asoció a otros dos millones de muertes prematuras, incluyendo unos 300.000 niños.
La "aplicación plena" de las medidas, señaló el informe, podría evitar 144 millones de muertes prematuras para 2050.
Otro beneficio sería la reducción a la mitad para 2050 de las emisiones globales de dióxido de carbono, en un 60 % las de metano y en un 70 % grandes contaminantes del aire como el carbono negro, el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno.
De esa manera, a finales de siglo, las emisiones de carbono serían "negativas en términos netos", mientras se evitarían 0,34 ºC de calentamiento global para 2050 y 1,4 ºC para 2100.