para fortalecer la prevención y vigilancia del Fusarium Raza 4 Tropical, una enfermedad que amenaza los cultivos de banano y plátano en Colombia y otros países andinos.
El convenio, suscrito en Lima, Perú, tendrá una vigencia de 18 meses y dará continuidad a las acciones regionales del proyecto ALER4TA, que busca mejorar la capacidad de respuesta frente a esta amenaza fitosanitaria.
La preocupación está relacionada con la expansión de la enfermedad en la subregión. Actualmente, la presencia del Fusarium Raza 4 Tropical está confirmada en Colombia y Perú, así como en Ecuador, donde fue identificada desde diciembre de 2025.
El acuerdo fue firmado por el secretario general de la Comunidad Andina, Gonzalo Gutiérrez Reinel, y la directora residente de GIZ ConoSur, Katja Anne Kammerer. La iniciativa también cuenta con el respaldo de Alemania.
Durante la suscripción, Gutiérrez señaló que la enfermedad representa un desafío que requiere coordinación entre los países, debido a que su propagación no está limitada por las fronteras nacionales.
“Frente a un problema de esta naturaleza, la respuesta solo puede ser compartida. En este esfuerzo, la Comunidad Andina impulsa el trabajo coordinado entre sus cuatro Países Miembros, facilitando el diálogo entre sus autoridades sanitarias y construyendo instrumentos comunes”, afirmó.
La estrategia contempla cuatro áreas prioritarias. La primera corresponde a la vigilancia fitosanitaria, con acciones orientadas a mejorar la detección temprana y el reporte oportuno de posibles casos.
El segundo frente comprende el manejo integrado y sostenible de la enfermedad. A este se suman las medidas de bioseguridad agrícola, mediante protocolos estrictos para regular el tránsito de personas y material vegetal.
El cuarto componente está relacionado con el fortalecimiento de las capacidades de productores y técnicos locales, quienes cumplen un papel fundamental en la identificación de riesgos y la aplicación de medidas preventivas.
Uno de los componentes centrales del convenio será ampliar y fortalecer el Centro Regional de Inteligencia Fitosanitaria de la Comunidad Andina (CRIFCAN), una herramienta tecnológica administrada por la Secretaría General.
Esta plataforma prioriza la vigilancia del Fusarium y facilita el acceso a información fitosanitaria para respaldar las decisiones de las autoridades nacionales y los diferentes actores vinculados con la actividad agrícola.
La cooperación también contempla el aprovechamiento de tecnologías como drones e inteligencia artificial para mejorar los mecanismos de vigilancia y detección temprana. El objetivo es que las alertas lleguen oportunamente a quienes deben actuar.
Kammerer destacó que la prevención requiere tanto herramientas tecnológicas como instituciones preparadas para responder ante posibles emergencias. También insistió en la importancia de fortalecer los mecanismos de coordinación entre los países.
“Una alerta solo es útil si llega a tiempo a quien debe actuar. Por eso, fortalecer la prevención del Fusarium Raza 4 Tropical exige no solo mejores herramientas de vigilancia y detección temprana, como el uso de drones o inteligencia artificial, sino también instituciones preparadas y mecanismos de coordinación regional que funcionen en la práctica”, señaló.
La amenaza tiene implicaciones para una actividad de la que dependen miles de familias productoras y que también está relacionada con la seguridad alimentaria de las poblaciones andinas y las exportaciones agrícolas de la región.
La embajadora de Alemania en Perú, Sabine Bloch, destacó que la cooperación busca proteger los medios de vida rurales y fortalecer la resiliencia de las cadenas de valor que conectan a los países andinos con los mercados internacionales, incluido el alemán.
Desde 2023, cuando comenzó el proyecto ALER4TA, la cooperación ha contribuido al fortalecimiento de la vigilancia, la detección temprana y la elaboración de lineamientos regionales. También se han realizado simulacros de respuesta ante emergencias fitosanitarias.
Con la renovación del convenio, la Comunidad Andina y Alemania buscan dar continuidad a esos avances y mejorar la preparación regional frente al Fusarium, una amenaza que exige mantener la coordinación sanitaria y proteger la producción bananera.