El laborioso trabajo del Sport Boys en La Incontrastable se vio difuminado por una controversia protagonizada por Carlos Zambrano y sancionada por el árbitro Daniel Ureta. Cerca del final del encuentro, el defensor peruano desestabilizó a Daniel Porozo, ocasionando su caída dentro del área. Sin pensarlo demasiado, el silbante dictó la pena máxima.

Las quejas de los once futbolistas visitantes llegaron inmediatamente. Para la disciplina ‘rosada’ en su conjunto la acción cometida por el ‘Káiser’ configuró un roce típico de fútbol, aunque Ureta tenía una visión distinta. Y mientras él se mantenía imperturbable, algunos puntuales comenzaron a perder la compostura.

A rabiar estaba Christian Cueva, quien con la sangre hirviendo buscó confrontar el árbitro FIFA mientras espetaba sus descargos con un tono muy elevado. Nadie podía calmar la furia del ’10′, quien se llevó una amonestación, pero aún así seguía reclamando a voz en cuello. Para evitar una expulsión, sus compañeros lo abroquelaron y lo retiraron de la escena.

Zambrano, quien de manera sorprendente se mantuvo ecuánime pese a ser muy flemático, buscó la manera de convencer al árbitro para reconsiderar su postura. De nada sirvió. Sanguinetti, el efectivo de mayores galones del Sport Huancayo, esperaba en el punto de penal para canjear el tiro por gol.

Con mirada desafiante y verbo provocativo, Diego Melián intentaba desconcertar al argentino. Poco sirvió, porque con un ‘misil’ al ángulo, el cual elevó el score a 2-1 ya entrado al tiempo de reposición, fue vencido de manera contundente.

Lo que prosiguió, sin embargo, abrió un episodio repudiable desde todos los puntos. La secuencia de los festejos de Javier Sanguinetti trajo consigo la ira de la barra oficial Juventud Rosada. Y no es para menos, porque las celebraciones fueron en su delante y lo tomaron como una provocación.

Misma lectura tuvieron los futbolistas del Sport Boys, quien de manera inmediata y con mucha cólera cercaron al argentino. A partir de ahí se dio inicio a una escandalosa trifulca, la cual obligó a la Policía Nacional del Perú a entrar al escenario para ofrecer la seguridad respectiva.

Durante más de diez minutos, las acciones se paralizaron mientras los jugadores no dejaban de cruzarse con ánimos beligerantes. En ese contexto, Daniel Ureta echó primero a Javier Sanguinetti (por doble cartulina amarilla) y luego expulsó a Erick Gonzales, tras revisión en el monitor del Sistema de Videoarbitraje. Calmadas las aguas, se adicionaron siete minutos hasta el final.

Ureta, en el ojo de la tormenta

A los 34 minutos del partido, Sport Boys estuvo cerca de abrir el marcador frente a Sport Huancayo en una jugada que generó polémica. Luis Urruti recibió un centro al segundo palo y conectó un remate de cabeza que parecía superar al arquero Ángel Zamudio.

El guardameta de Sport Huancayo reaccionó a tiempo y logró despejar el balón sobre la línea. Las imágenes posteriores no permitieron determinar con claridad si la pelota había ingresado por completo al arco, por lo que la validez de la acción quedó en discusión.

El árbitro Daniel Ureta detuvo el encuentro durante unos minutos para revisar la jugada. Tras analizarla, decidió reanudar el partido sin convalidar el supuesto gol de Sport Boys, una determinación que provocó los reclamos de los jugadores y miembros del cuerpo técnico del conjunto chalaco.

Los integrantes de Sport Boys sostuvieron que el remate de Urruti había cruzado la línea de gol, pero sus protestas no modificaron la decisión arbitral. Poco después, Sport Huancayo rompió la igualdad y se fue al descanso con ventaja en el marcador.