En la tarde del jueves, al día siguiente de oficiar como anfitrión en una reunión informal con sus pares del Mercosur, el canciller uruguayo, Mario Lubetkin, compareció ante la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado. Muchos asuntos vinculados a la política exterior estaban en la agenda de los legisladores, entre ellos, la negociación a la interna del bloque regional sobre el reparto de las cuotas del acuerdo comercial con la Unión Europea, que hasta ahora se distribuyen bajo la premisa de first come, first served (“primero que llega, primero que se sirve”).

Lubetkin reiteró que este tema fue abordado, sin éxito, en el encuentro con los cancilleres. El ministro de Relaciones Exteriores dijo que, por un lado, existe “una cierta visión similar” entre Uruguay, Brasil y Argentina, y por otro, “una visión muy diferente por parte del otro país, que es concretamente Paraguay”, según consta en la versión taquigráfica de la sesión, a la que accedió la diaria.

La vicecanciller, Valeria Csukasi, señaló que “mientras Paraguay solicita que todas las cuotas sean repartidas en partes iguales entre los cuatro países del Mercosur”, Argentina, Brasil y Uruguay han estado trabajando en el diseño de “una metodología –a esta altura matemática– de distribución que tenga más asidero en la realidad, ya sea por el comercio mundial, por las exportaciones a la Unión Europea, etcétera”. “Ahí juegan muchos elementos”, resaltó.

La subsecretaria de Relaciones Exteriores dijo que “el avance entre tres países o la coincidencia tiene más que ver con lo metodológico que con el número al final del día”, si bien puntualizó que “todavía no hay una metodología que funcione para los tres países”.

“Al final de cuentas siempre decimos lo mismo: la metodología es fantástica, pero lo que va a importar es el número. Lo que nos tiene que dejar satisfechos a los cuatro países para salir de la mesa y decir 'tenemos un acuerdo' es que el número que le toca a cada país de esas cuotas es el que nos satisface, no del todo porque es imposible sentir que ganamos ciento por ciento, pero por lo menos no sentir que hemos perdido. Esa es la distancia que tenemos”, explicó Csukasi.

Por su parte, la directora de Asuntos de Integración y Mercosur de la cancillería, Paola Repetto, informó que, en el marco de la aplicación provisional del tratado comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, Uruguay exportó en junio un total de 175 millones de dólares, lo cual supone “un aumento interanual del 20% respecto a junio de 2025”. En julio, en tanto, se vendieron 174 millones de dólares, “lo que equivale al 14% exportado por el país y un incremento interanual del 42% respecto a julio de 2025”.

De todos modos, Repetto aclaró que “recién a fin de año vamos a saber cuánto ingresó en cuotas con este first come, first served”. “Lo que sí tenemos seguro es el ahorro en aranceles de la cuota Hilton”, comentó, en referencia al cupo para las exportaciones de carne. “A través de este acuerdo la cuota Hilton eliminó el 20% de los aranceles que estaban contemplados. Eso significó que de las 5.600 toneladas que se exportaron, Uruguay tuvo un ahorro de entre 14 y 15 millones de dólares”, apuntó.

Con respecto a la reunión informal del miércoles, Repetto dijo que hubo un “primer acercamiento entre cancilleres sobre diferentes posiciones con relación a las negociaciones externas del Mercosur”, así como también sobre “la modernización de esas negociaciones externas, es decir, sobre qué pasa cuando los países negocian de forma bilateral, qué pasa si dividimos las cuotas de forma bilateral, ver diferentes modalidades”. Esto último, sostuvo, “ya no está en tela de juicio”. “Es un hecho que está siendo aceptado y creo que es un cambio para el Mercosur, un cambio radical de la época. Para mí, como directora general, creo que esto fue lo más importante de toda la reunión”, manifestó.

Lubetkin destacó que “el tema de la modernización, el ajuste o el término que un día surja” fue planteado por Uruguay. “Era pasar de la fase de las intervenciones de los jefes de Estado hablando del tema –pero no pasaba de eso– a la posibilidad de contar con un ámbito informal, pero empezar a discutirlo en serio. Tardará el tiempo que tardará, pero el cambio de calidad es este y se activa un mecanismo que ha iniciado a partir de ahora”, expresó el ministro.

“Ir, escuchar, no intervenir, no firmar”

“Quizás acá se mezclaron algunas cosas, ¿no? Una cosa es lo ocurrido en los 60 y 70, y otra muy diferente es lo que algunos grupos políticos son hoy en democracia”, comentó, en otro momento de la sesión, el senador colorado Andrés Ojeda, en referencia a la cumbre sobre “el resurgimiento del terrorismo político”, en la que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, mencionó al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros.

Entre otras consultas, Ojeda preguntó por qué primero se dijo que “a la cumbre había asistido un funcionario con instrucción de escuchar, y luego supimos que era el mismísimo embajador de Uruguay en Estados Unidos”, Daniel Castillos. “Desde ya quiero decir que a nosotros nos parece muy bien haber participado, y ojalá lo hiciéramos de forma activa y constante”, acotó el legislador colorado.

Lubetkin contestó que, “naturalmente, una decisión de este tipo la toma el canciller de la República”. Señaló que, en un principio, “iba a ir solamente el segundo secretario, pero a último momento”, en función de “acuerdos con otras embajadas”, se resolvió enviar al embajador, con el objetivo de “ir, escuchar, no intervenir, no firmar”.

El canciller señaló que, al margen del discurso de Rubio, en el encuentro “hubo un extraordinario debate con múltiples actores y con grandes contradicciones y distancias en el mismo debate”. “Habiendo escuchado las intervenciones, las alocuciones que hace el representante de Francia, de España, de Canadá, o de Rumania –y podría seguir–, advertimos que son muy similares a nuestra posición sobre el tema”, apuntó.

“Para nosotros, como para estos países, como para muchos de los países a nivel de embajadores que sí intervinieron y que nosotros no lo hicimos, la lucha contra el terrorismo no puede ser vista con un enfoque ideológico en tal o cual realidad, sino que tiene que ser vista con un enfoque ideológico neutro que permita afrontar de una manera diferente la focalización de la violencia política”, expresó el ministro.