En la localidad de Humahuaca al norte de la provincia de Jujuy, una mujer denunció una estafa que derivó en un préstamo bancario por 6.270.000 pesos y en la transferencia total de ese dinero a una cuenta desconocida, después de haber sido contactada por personas que se presentaron como representantes de una firma crediticia.

La secuencia comenzó con una llamada a su teléfono celular desde un número que la víctima no tenía agendado. A partir de ese contacto, los interlocutores iniciaron una conversación en la que dijeron actuar en nombre de una empresa vinculada al otorgamiento de créditos y, con ese argumento, la guiaron para solicitar un préstamo.

De acuerdo con lo informado por el medio local Jujuy al Momento, en pocos minutos, lograron que el dinero ingresara a la cuenta de la damnificada, quienes mantenían la comunicación la condujeron para concretar una transferencia electrónica por la totalidad del importe. El monto enviado fue de 6.270.000 pesos, y el destino fue una cuenta perteneciente a un tercero que, hasta el momento, no fue identificado.

Los investigadores trabajan ahora sobre el CBU receptor y sobre la trazabilidad de esa operación para determinar a nombre de quién estaba registrada la cuenta de destino, si existieron movimientos posteriores y cuál fue el recorrido de los fondos después de salir de la cuenta de la damnificada.

Después de realizar la transferencia, la mujer advirtió de inmediato que había sido engañada. Fue entonces cuando se dirigió a la Brigada de Investigaciones de Humahuaca para formalizar la denuncia y dejar asentada la secuencia de hechos que había atravesado.

A partir de esa presentación, las actuaciones quedaron caratuladas como estafa, figura bajo la cual se encuadra de manera inicial la investigación.

Estafó a una amiga con créditos bancarios y deberá pagar una multa millonaria

Una mujer fue condenada en Mercedes, Corrientes, por haber estafado a una amiga mediante la obtención de créditos y la realización de operaciones bancarias con datos personales de la víctima. La jueza de Garantías Simy Beatriz Benasayag le impuso tres años de prisión en suspenso y una reparación económica de $10 millones.

De acuerdo con la reconstrucción, la acusada inició en abril de 2023 una relación personal con la damnificada y construyó con ella un vínculo de confianza que luego utilizó para acceder a datos sensibles. La maniobra, según tuvo por acreditado el tribunal, incluyó el uso de información personal de la víctima para gestionar aplicaciones, productos bancarios y operaciones financieras a su nombre, sin autorización.

El expediente detalla que ese acercamiento se originó en un centro de estética de Mercedes. A partir de ese contacto, la ahora condenada le habría ofrecido a la víctima la posibilidad de asociarse a una empresa de medicina prepaga. Bajo ese argumento, le solicitó fotografías tomadas desde su teléfono celular, recibos de sueldo y una copia del Documento Nacional de Identidad. Esa documentación quedó luego vinculada con la apertura o gestión de herramientas financieras utilizadas para concretar la estafa.

Entre las operaciones detectadas figura un crédito virtual por $1.148.500, además de otras transacciones posteriores que profundizaron el perjuicio patrimonial. Según la acusación admitida en la sentencia, durante julio de 2023 se registraron movimientos por $820.000 y $1.344.000, junto con un adelanto de aguinaldo por $90.000. El conjunto de esas maniobras provocó una deuda y un daño económico directo sobre el patrimonio de la víctima.

Al momento de evaluar el acuerdo entre las partes, Benasayag dejó asentado que una sentencia dictada mediante juicio abreviado no puede sostenerse solo en la admisión de los hechos por parte de la imputada. En esa línea, remarcó que era necesario verificar que la aceptación tuviera respaldo en pruebas objetivas incorporadas al expediente.